21/4/19

Las tejeras

Hasta hace pocos años, nuestros pueblos eran autosuficientes en muchas de las cosas que necesitaban en su quehacer cotidiano. Un ejemplo de esto es la fabricación de tejas y ladrillos

Esta labor se realizaba en verano, ya que las tejas y ladrillos se secaban al sol. Habitualmente los tejeros que se encargaban de esta tarea eran asturianos que venían cada año desde su tierra y pasaban aquí todo el verano.
Las instalaciones con que contaban eran muy simples. En Menoyo, por ejemplo, disponían de una cabaña para el tejero que contaba con un pequeño horno para que se hiciese el pan, el horno en el que se cocían las tejas, la era donde se secaban y dos charcas donde se almacenaba el agua necesaria para amasar la tierra.
Los materiales básicos que se utilizaba eran tierra, agua y la broza necesaria para el fuego. En Menoyo se utilizaban dos tipos de tierra que se obtenía cerca de la misma tejera: blanca y roja en distinta proporción. También la broza se sacaba del monte cercano.
Además de tejas y ladrillos, también se hacia cal, aunque ésta en menor cantidad porque costaba más "quemar las piedras" con las que se hacía que cocer tejas y ladrillos.
Durante el verano, la tejera se convertía en punto de reunión social para la gente del pueblo. También era motivo de altercados ya que se tendía a acusar a los tejeros de todo lo que sucedía. Además solía haber problemas con el agua de las charcas, porque los tejeros, para que el ganado no se bebiera el agua, la revolvían enturbiándola.
En Menagaray se cuenta, como en una ocasión un perro se comió una pieza de tocino que los tejeros tenían colgada. Entonces éstos, cogieron el perro, lo caparon y colgándole los cataplines del cuello, le pusieron un cartel en el que ponía:
A la tejera fui,
los tejeros vi
los cojones me cortaron,
los traigo aquí.
Dios quiera que se vea mi amo
como yo me vi

La tejera se sacaba a subasta cada año con un pliego de condiciones el el que se preveía casi todo: desde como debían ser las tejas y ladrillos hasta que días se podía trabajar. Copio algunas de las condiciones sacadas de pliegos distintos años conservados en el archivo de Menoyo:

El tejero se compromete a hacer el millar de teja a 250 pesetas y el ladrillo a 100 pesetas, siendo las medidas de largas 0,54 centímetros, anchas 0,27 atrás y 0,23 en la punta; en el medio llevará el grueso como las tejas buenas del año pasado. El ladrillo gordo será 0,29 x 0,14x 0,06 centímetros, el delgado 0,31 x 0,15 x 0,04 centímetros. Siendo bien cocido todo el material
La mezcla de tierra será de 3 partes de roja y 1 de blanca, sin que tenga piedras, estando bien mezcladas y batidas antes de hacer la teja y ladrillo
Los parcioneros se comprometen a cargar con el material de los 3 primeros hornos (el tejero pondrá en cada horno el ladrillo menos posible) comprometiéndose los parcioneros a acarrearle la tierra y broza que para dichos hornos necesita, siendo la moroya de los 3 hornos para los parcioneros
Los hornos que cueza después de los 3 ya citados será todo por su cuenta, quedando también la moroya en propiedad del tejero, con obligación de dar 250 tejas gratis de cada horno para el pueblo
La corta de leña la ha de hacer en la forma que indique el guarda o manero que venga a marcar, o sea, respetando toda planta de roble y pino, considerando fraudulenta toda corta de no efectuarla según disponen dichas reglas
Los días festivos y domingos no podrá hacer teja, ni leña, ni trabajo servil a no ser recoger teja tendida cuando amenace lluvia y cuando la teja se está cociendo por no poder suspender dicho trabajo
Se compromenten los parcioneros a irle dando para el sustento 100 kg de alubia, 250 de patatas, 10 kg de tocino y a precios convenidos por ambas partes
Los vecinos se comprometen a echarle cubierta a la chabola del tejero

Goretti Mendia. Publicado en el nº 94 de la revista Zaraobe. Diciembre de 2003