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6/3/19

Construcción de la fuente de Cobata

Para todos los aficionados a subir a Sierra Salvada, la fuente de Cobata rodeada de ganado bebiendo es una imagen habitual. Esta fuente, tal y como la conocemos en la actualidad, ha cumplido más de 100 años, ya que fue construida a principios del siglo XX

La ubicación original, según explica José Mª de Urquidi encargado del proyecto de la nueva fuente, estaba en una hondonada con 3 abrevaderos a nivel del suelo que recogían el agua que manaba de un sumidero a una cueva con un desnivel insignificante. Por esta razón se producía un embarramiento al ser continuamente pisada por el ganado, lo cual hacía que el agua no estuviera en las condiciones óptimas.

En el proyecto se propone desplazar la fuente unos 190 metros para conseguir un desnivel adecuado, y construir un depósito en el lugar que surge el manantial. La tubería será de hierro forjado y el abrevadero de mampostería hidráulica y cemento en el revestimiento interior para evitar las filtraciones. El resto de la obra se construirá de mampostería ordinaria. La obra se presupuesta en 2.103 pesetas y 26 céntimos.El Ayuntamiento de Ayala para sufragar los gastos, decide hacer una suscripción pública, comenzándola el mismo con 500 pesetas y aportando la corporación y empleados otras 116 pesetas.

Son numerosos los suscriptores particulares siendo de destacar las aportaciones de los más prósperos, incluyendo ayaleses que no ya no vivían aquí. Entre ellos, el marqués de Urquijo da 250 pesetas; los hermanos Udaeta de Madrid, 125 pesetas; Francisco Santa Marina, también residente en Madrid, 50 pesetas; y los Lastagaray de Menagarai, 150 pesetas. Los vecinos de los pueblos dan aportaciones económicas más pequeñas, de entre 1 y 15 pesetas, y ofrecen trabajo de peones voluntarios para realizar la obra.

Entre los suscriptores se reconocen muchos nombres de pastores, evidentemente interesados en una obra que mejoraba las condiciones del ganado en la Sierra: Santiago Irabien de Maroño (Alcalde del Ayuntamiento en ese momento), Federico Gutiérrez de Lejarzo, Toribio Álava de Añes, Vicente Albisua de Madaria, Higinio Menoyo de Aguiñiga, y otros muchos. Los pueblos de Villacián, Barriga, Billota, Teza y Lastras de Teza (Junta de Estrada) dan 187 pesetas. Por el contrario, los Ayuntamientos de Lezama, Oquendo y Amurrio y los pueblos de la Junta de Ordunte no aportan nada. Al final se recaudan 1.465 pesetas y 55 céntimos y se ofrece el trabajo de 74 peones para llevar a cabo la obra

Cómo suele suceder, la obra no estuvo libre de polémicas, y así se acusó al Alcalde del Ayuntamiento de Ayala de hacer la obra para su propio beneficio. El se defendió alegando que era una obra necesaria y pagó de su bolsillo el coste del trabajo del ingeniero, que ascendió a 500 pesetas. Por acuerdo del pleno del 20 de febrero de 1900, se aprueba el gasto de la obra. Las condiciones bajo las que se sacó a remate público el rompimiento o apertura de una zanja para el emplazamiento de la fuente fueron:

1º Será de cuenta del rematante el rompimiento de 140 m3 de excavación en roca para apertura de una zanja en término de Cobata de Sierra Salvada para emplazar una fuente y abrevadero en dicho término con sujección estricta al plano que se acompaña, levantado al efecto por el señor ingeniero D. José Mª de Urquidi.

2º Será obligación del rematante el terminar y hacer entrega de dicha obra el día 31 de mayo próximo venidero.

3º El remate se celebrará a vela muerta en la casa consistorial de este Ayuntamiento el día y hora que se anunciará por edictos, siendo cada puja de 5 pesetas, procediendo su adjudicación al mejor postor que resulte en el último día de remate y bajo el tipo presupuestado de 840 pesetas.

4º El rematante, para responder de dicha obra será obligado a dar fianza mancomunada a satisfacción de la mesa en el acto del remate.

5º La cantidad definitiva objeto de subasta será entregada al rematante tan pronto como haga entrega de dicha obra y resulte útil, previo reconocimiento facultativo.

La obra fue adjudicada a Segundo Alcorta, vecino de Artziniega, por 640 pesetas.

Goretti Mendia. Publicado en la Revista Aztarna nº 41 de Amurrio de junio de 2011
Información sacada del Archivo del Ayuntamiento de Ayala 

1/12/18

Documental Los Últimos Pastores de Sierra Salvada

Está disponible en DVD el documental Los Últimos Pastores de Sierra Salvada al precio de 10 euros + gastos de envío, en caso de que no se pueda recoger en mano. Hay versión en castellano o con subtítulos en euskera. Peticiones al correo asalvagoro@gmail.com


25/7/14

Pastoreo en Sierra Salvada

Se ha editado el trabajo de investigación llevado a cabo por la Asociación Salvagoro sobre el pastoreo en Sierra Salvada. Este trabajo ha supuesto casi tres años de investigación, con entrevistas a pastores en activo y a antiguos ganaderos (más de 70 horas de grabaciones), investigaciones de campo, consulta de archivos y múltiples reuniones y debates internos que han dado como resultado el presente libro. El trabajo recoge, entre otras cosas, un inventario arqueológico, una breve historia de como se desarrolló el pastoreo actual en la zona a partir del momento en que se empiezan a construir las txaulas (finales del siglo XIX), el inventario de txaulas y pastores, el análisis del estado del pastoreo actual en Sierra Salvada o un estudio de los aspectos medioambientales de la Sierra


Los interesados en conseguir el trabajo, lo pueden pedir al email asalvagoro@gmail.com. Su precio es de 25 euros + gastos de envío (hay la posibilidad de entrega en mano para la gente de la zona)


26/1/14

NEVERA ARTIFICIAL EN SIERRA SALVADA

En tiempos pasados, antes de la existencia de medios industriales para hacer hielo, este se conseguía en neveras a partir de la nieve. Esta actividad es conocida desde la época de los romanos, pero su principal desarrollo tuvo lugar entre los siglos XVI y XIX.

Los neveros que se instalaban cerca de las poblaciones normalmente consistían en un pozo excavado en la tierra con muros de contención y que podía estar cubierto con un tejado. Además, disponía de aberturas para meter la nieve y sacar el hielo. En otras ocasiones se utilizaban cuevas en las que se guardaba la nieve.

El procedimiento consistía en acumular gran cantidad de nieve en los lugares dispuestos para ello. La nieve se pisaba para prensarla y convertirla en hielo. Después se cubría con tierra, paja o ramas para aislarla. Ya en verano, se cortaban bloques de hielo, que eran transportados a lomos de animales de carga durante la noche para evitar que se derritiera.

En enero de 1885, Miguel Urrutia, vecino de Amurrio, solicita al Ayuntamiento de Ayala autorización para almacenar nieve en una cueva de Menérdiga para “la confección de helados y limonada en verano”.

El Ayuntamiento le da la autorización con las siguientes condiciones:

1º Que la concesión se hace tan sólo por el presente año y si hubiere de continuar en los siguiente habrá de pedir nuevo permiso pudiendo, en caso contrario, procederse contra el mismo por el uso abusivo de aquel aprovechamiento propio de esta comunidad

2º Que de la nieve que encuevase podrá conceder a los vecinos de la misma que lo necesiten hasta cincuenta arrobas y

3º Que en virtud de esta autorización, pagará en la Tesorería de este municipio, en el término de 15 días siguientes a este acuerdo, 20 pesetas, previo cargareme al Tesorero que se extenderá en la Secretaría, y de no hacerlo será denunciada la nieve y sin derecho a ningún trabajo que para su encuevación se hubiere hecho


Fuente: Archivo del Ayuntamiento de Ayala
Goretti Mendia. Publicado en el nº 44 de la revista AZTARNA, de diciembre de 2013

20/9/09

Los límites de Ayala

Los límites geográficos del valle alavés de Ayala y del burgalés de Losa están indicados por las cumbres de la Sierra Salvada; sin embargo, los términos jurisdiccionales de Ayala avanzan considerablemente por la vertiente meridional de aquellas montañas, no sin que la protesta de los losinos se haya manifestado con frecuencia en actitudes violentas y pleitos ruidosos, originados por el no disimulado encono que en ellos producía el dominio que sus vecinos se atribuían de los sabrosos pastos que se producen en la zona litigiosa.
Allá, a comienzos del siglo XV, se manifestó una vez más el empeño de los burgaleses de arrebatar a las aldeas de Ayala la pacífica posesión de tales terrenos; alentábales a ello un cierto conde, cuyo nombre no ha recogido la posteridad, que residía en Villaño. Acaudillaba a los ayaleses el bravo Conde de Salazar, D. Tristán de Orive Salazar, señor de la casa-torre de Sojo, quien propuso a su rival que la solución de las añejas cuestiones que dividían a losinos y ayaleses quedase confiada a una lucha hípica, en la cual habían de contender ambos condes, montados en fogosos caballos; consistiría la pugna en rodear la Sierra, jalonándola en determinados parajes con hitos que señalarían para siempre los términos respectivos de los dos valles.
Aceptada esta fórmula por el prócer villañés, pudo D. Tristán recorrer a su antojo cuanto terreno quiso y apoderarse de él, sin tropezar con su adversario; el recorrido habría de hacerse en un día solar, y salió de mañana el señor de Sojo, acompañado de su escudero; dejó a la izquierda el frecuentado paso del Aro y rebasó las cumbres de la cordillera, penetrando por el portillo de Labate; siguió luego el contorno de los riscos hasta llegar a Lobera y allí fijó el primer mojón; continuó su ruta, y sin detenerse en el llamado Salto del Agua, se dirigió al pozo de Mandagoa y luego a Costantiego y al pozo de Calderón; en los tres lugares dejó señales de su paso; marchó por la ladera de Gustillas, donde hincó un hito y en línea recta avanzó hasta lo que hoy se llama el Mojón Alto y allí plantó el último, en punto confinante con jurisdicción vizcaina. Fatigado el caballo que montaba D. Tristán, emprendió éste su regreso, dirigiéndose a Villaño, donde, a la sazón se hallaba su rival, tan descuidado, al parecer, como las viejas de Abornícano y Goizueta.
Pero no; el conde losino había tomado sus previsiones, que le resultaron fallidas. Apostó hombres armados, hasta el número de treinta, en la subida del Aro para impedir la entrada de los ayaleses en la Sierra; pero como ya se ha dicho, D. Tristán no tomó aquel camino, sino el de Labate, burlándose así, aunque acaso sin pretenderlo, de la maniobra urdida por su enemigo; mas si a él no pudieron matar los asalariados del prócer burgalés, despeñaron a tres pobres alaveses que tuvieron la malhadada ocurrencia de pasar por aquel sitio. Este triple asesinato costó a los de Losa fuerte multa, con cuyo importe se hizo una fundación de misas que habían de celebrarse en el Convento de Dominicas de Quejana. Se me dice que su número ha sido reducido recientemente por el señor Obispo de Vitoria, a causa de lo bajo del estipendio y de la carestía actual de la vida; he procurado comprobar este dato, pero no me ha sido posible; no desconfío de conseguir alguna vez lo que ahora no he logrado y entonces quizá sea fácil averiguar lo que de cierto e histórico haya en lo que hoy no tiene otro alcance que el de una tradición.
Bonifacio de Echegaray Corta. Revista Internacional de los Estudios Vascos (1927)